martes, 21 de octubre de 2014

Desigualdad y marginación social


La desigualdad, puede definirse como la situación en la que no todas las personas de una comunidad tienen los mismos derechos, bienes, beneficios o acceso a ellos…
 
 
 
 
 
Podemos hablar de diferentes tipos de desigualdad:

- Desigualdad económica: Diferencia que permite a una persona ciertas oportunidades materiales y se las niega a otras.

-Desigualdad racial: Diferencia basada en el aspecto físico de las personas (color de piel, rasgos…)
-Desigualdad Religiosa: Persona que pertenecen a un grupo minoritario y no comparten la fe dominante.

- Desigualdad de Género: Distinción respecto al género.

El siguiente mapa muestra los países con mayor desigualdad entre hombres y mujeres:



 Los parámetros que se toman son cuatro: participación y oportunidades económicas, el éxito escolar, salud y supervivencia y la presencia en la vida política de cada estado.

Consuelo López-Zuriaga, portavoz de Oxfam/Intermón, en declaraciones al periódico El mundo(17/07/2014 )  dice: "La desigualdad mundial es la enfermedad del siglo XXI, ya que la mitad de las riquezas del planeta está en manos del uno por 100 de la población mundial.”

La  Unión Europea, que ha sido paradigma de sociedades equitativas y del estado del bienestar, ahora se encuentra en un momento muy preocupante con 122 millones de pobres. Acabar con el hambre es una simple cuestión de conciencia y de voluntad política, para resolver lo que denominamos un sistema alimentario roto. Habría que impedir la especulación con los precios de los alimentos, que produce carencias en los mercados. También, construir resiliencia. Es decir, que las comunidades y los países puedan prevenir estas crisis alimentarias. Y crear sistemas de protección social, para que las comunidades puedan defenderse. Pero el hambre hoy, en el siglo XXI, es una lacra perfectamente evitable.



Considero que los prejuicios y estereotipos personales influyen en las relaciones de convivencia en nuestra sociedad, generando en muchas ocasiones situaciones de conflicto y desigualdad social ante la visión de que no todos somos iguales : ricos o pobres; trabajadores o  parados; buena educación o carencia de ella; hombres o mujeres, negros o blancos, homosexuales o heterosexuales, viejos o jóvenes, etc.

La consecuencia de la desigualdad, es la marginación, dificultad que una persona o grupo tiene para integrarse a algunos de los sistemas de funcionamiento social.

Existen diferentes tipos de marginación:

-Marginación por indiferencia:  Lo sufren las personas que padecen algún tipo de discapacidad física o psíquica.

-Marginación por represión de conducta: Lo sufre la persona que tiene una actitud diferente con respecto al grupo.

-Automarginacion: El propio individuo evita las relaciones con otras personas.

-Exclusión social: Se da cuando debido a la exclusión social se ve obligada a adaptarse a la cultura dominante.
Según el informe FOESSA “Precariedad y cohesión social” 2014, en España después de seis años de crisis, las personas que no padecen ningún problema de exclusión social se han convertido en una estricta minoría. La fractura social entre aquellos que se encuentran en la franja de integración, dentro de la estructura social de nuestro país, y los que se encuentran en situación de exclusión se amplía. Entre ambos grupos, unas clases medias que, según indican todos los datos, decrecen y transitan, parte de las mismas, hacia los espacios de la exclusión.

Considero que el deterioro del mercado de trabajo en la crisis y la debilidad del sistema de protección social, junto con los severos recortes de prestaciones y servicios, han dado origen a un aumento sin precedentes de las distintas manifestaciones de la pobreza en España, produciéndose un empeoramiento en las condiciones de vida de los hogares. La inseguridad económica de la población española es muy elevada. No cabe duda que el empleo, de la vivienda y de la salud son los ámbitos que más han aportado al aumento de la fractura social. En este contexto, son los miembros más mayores de las unidades familiares los principales sustentadores que con los ingresos procedentes de su pensión y su propio hogar están contribuyendo  a satisfacer las necesidades de sus hijos y nietos, lo que está derivando en su  precariedad económica e incluso en el desahucio de los mayores.
La administración pública se está  sirviendo de entidades como Caritas y Cruz Roja que están contribuyendo al sostenimiento de las personas en situación de vulnerabilidad o exclusión social en sus necesidades vitales más básicas.   

 

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