lunes, 10 de noviembre de 2014

Política educativa

Según Mireia Long los jóvenes, maestros, familias y sociedad son víctimas de un sistema educativo mal diseñado, obsoleto, variable, ideologizado según quién gobierne, que tiene unos resultados vergonzosos: tasas de fracaso escolar y de paro juvenil altísimas, unas cifras de analfabetismo funcional evidentes y, sobre todo, una notable incapacidad de mantener a los estudiantes entusiasmados con su propio aprendizaje.
Para cambiar el sistema educativo español hay que dar mayor libertad a los padres y cooperativas para crear centros educativos con pedagogías alternativas, reforzar a los maestros dándoles más autonomía. También apostar por la creatividad y el aprendizaje vivencial y significativo, eliminar la memorización y los exámenes, flexibilizar el currículo, reducir radicalmente las ratios en vez de aumentarlas y dar un verdadero impulso a la educación emocional, la personalización y la atención a las necesidades individuales. (ABC, 15/02/2014)
 
Estoy de acuerdo con Mireia Long en la necesidad de rediseñar el sistema educativo en España que en los últimos años ha sido víctima de los sucesivos cambios del gobierno en el país, y que han ido modificando, en función de su llegada al poder, la ley educativa en su denominación  -no tanto en su contenido-. Considero necesario un cambio radical en el planteamiento de la educación en España.